22.6.04

CANILLA LIBRE

El otro día eran las lamparitas, ayer fue la canilla. La finadita anda como loca.
Menos mal que está ella para ir delimitando el largo y tediosos camino hacia la verdad.
Y ya que estamos, la verdad es que se podría copar un poco más y explicarle a algunos de los lugareños de El Deseo cuál es el modo lógico de comportamiento.
Por ejemplo:
Flauta: ¡No podés sentir tanto dolor por algo que nunca tuviste, nunca fue, nunca supiste, nunca quisiste, nunca imaginaste, nunca jamás!
Resulta que, veintipico de años después, vienen y te dicen que tuviste un hijo pero que se murió.
Está bien. Convengamos en que la idea no es graciosa y no le haría feliz a nadie.
Pero, ¿tanta pena?, ¿tanto dolor?, ¿tanto llanto?, ¿tanta escena patética en bosque?
No, Flauta, si necesitabas algo para fundamentar tu amargura, tu resentimiento, tu insoportabilidad, tu hablar gangoso, tu poca afeccion al baño, e incluso, tu sobrepeso, la noticia te vino como anillo al dedo.
Pero (nuevamente) ¿era para tanto?
Pocas veces hemos presenciado momentos tan insosteniblemente melodramático-bobos. Y todo esto con la cortina de fondo ( "Plegaria para un niño dormido, quizás tenga flores en su ombligo", posiblemente peor elegida para la ocasión.
O no. Peor hubiera sido "Era en abril". Ahí si que al trasnochado del musicalizador le habría fallado el Winco definitivamente.
Flauta: te pedimos por favor que las flores, en lugar de en el ombligo, te las metas bien en el orto y vuelvas a tu carpita del amor a sostenerle el trapecio a Carmencita, no sea cosa que tu nena se lastime y después te tengamos que soportar llorando otra vez más.

Le solicitamos también a Luisita que por favor le abra una canillita a Faustina que cada día nos decepciona más: - Lo único que me gané en la vida es una bolsa de naranjas de ombligo en la kermesse del pueblo- (¡y dáaaaale con los ombligos!) en una escena adonde el horrible y sobreactuado desempeño de la ex-futura yegua, nos hizo ver a la promotora rubia como una especie de Meryl Streep en La decisión de Sophie. Y ya que seguimos con eso de los ombligos...¿Refrescó en El deseo? ¿Se vino el invierno cruel? ¿No era que había microclima?

Nobleza obliga, Antonia viene ganando puntos. La hot line cotiza en alza y las caritas de gata ardiente en bata de satén, todo un logro.
El garfio de las cloacas, sin lugar a dudas el personaje más tierno y entrañable del deseo, con la concha a flor de labios y la puteada pronta. Nos encanta.
Por último, y si no es mucho pedir, esperamos que Luisa continue bañando con su agüita bendita la blonda cabellera de Carmen y que ésta penetre en su delicado cerebrito de yegua haciéndole comprender (como hasta ahora) que se tiene que mantener bien alejada del ARQUITECTO/periodista del orto y que, sindudamente su pollo es Máximo.
Además ganó el Martín Fierro. Y ahora lo queremos todavía mucho más.

18.6.04

EL DíA D

El de ayer fue un capítulo pletórico de momentos cumbre y otros cotillones. Uno de esos capítulos que, a pesar de que no pudimos disfrutar a pleno (condenadas como estamos a Penales y Libertadores) agradecemos con una sonrisa de beneplácito. Repasemos.

EL momento cumbre por excelencia fue, sindudamente, el pico que Mabelita le robó a Félix. Estupendo. Inconmensurable. La carita de él diciendo "si pudiera...", la de ella, más colorada que en pleno ataque de alergia (ojitos de voy a hacer una travesura), el besito corto que promete más. Se palpita el milagro: la pareja de F y M es la esperanza y el futuro de El Deseo.

No menos cumbre y no menos prometedora fue la hot line de gente loca que inauguraron el Capitán Garfio de la Lora y Mortimer ("de incógnito"), cerrando la charla con un "te mando un beso, conchudita". Qué liiindo.

Y después:

La pelea Máximo - Dalmiro, que vimos poco ya que sucedió en simultaneo con los penales, parece que estuvo mejor que el partido. Una lástima.

La cara de boba de Carmen recordandose en tutu, cuando descubrió que no quería ser bailarina sino subirse al trapecio para volar.

El guiño a Resistiré (lo sentimos pero no somos nosotras las que nos empeñamos en comparaciones) cuando Javier le dice a Bruno que tendría que haber llamado a un ingeniero (su personaje de antes) para arreglar la bici.

Faustina de partuza en Buenos Aires con el nabo de Simón (guatambú de primera cosecha), que le hace regalitos sin dejar de preocuparse por lo que va a decir Costumbrito (estrenando papel de chupamedias de Dalmiro, algo así como aspirante a gangster).

El telefonito nuevo de Carmen, para que Máximo pueda llamarla y decirle cosas chanchas sin que Flauta y Félix estén en el medio.

Y finalmente, el lanzamiento de la línea sobrenatural:

Después de tanto flit, Javier encontró lo suyo: al mejor estilo Carrie I se dedicó a reventar lamparitas (¡las luces de la existencia!) que revelan mensajes. Un acierto la escena en la que el despechado repite los gestos de la técnica trapecial de Carmen y descubre unos nombres rarísimos (schatz, wunsch y nein leben, auténticos chucruts enigmáticos para resolver en el futuro) y al Arquitecto Lorenzo Utrera que resulta ser el Médico que firmó el certificado de defunción trucho de Carmen, la por entonces finadita, angelito, cosita de dios. Papelito que fuera rescatado por sus desolados padres, después de que se les iluminara la lámparita y decidieran reventar la puerta del misterioso cuartito de Luisa.

Como verán, mucho más de lo que nos tienen acostumbrados.
Sigan así, que van por buen camino.

No queremos terminar el post sin agradecerle a Peperina su más que pormenorizado relato del capítulo perdido.
Muy bien 10. Lo mejor de la semana.

17.6.04

Por momentos, uno puede decir que en El Deseo todo pasa raudo y sin procesar, como un atracón de comida. Así pasó el "romance" de Carmen con Simón, y el de la misma con Javier, el de éste con Mercedes, el enojo de ella por la traición de Dalmiro. Así, como pichones de Flash Gordon pasaron Luisa y Casariego y el hombre lobo y Tomasini. Y tanto y tantos más. Pareciera como si en el pueblo las cosas empezaran prometiendo ser interesantes y, antes de terminar de florecer, fueran borradas de un plumazo.

Otras veces, en cambio, los tiempos parecen chicles largamente masticados, y entonces nos demoramos casi todo un capítulo en una típica comedia de enredos con puertas que se abren y se cierra, gente que entra y sale y se esconde y es descubierta en situaciones comprometidas. Todos encerrados en el spa. Un capítulo entero, justo en el momento en que la cosa tiene que empezar a empezar, demorado pueblerinamente en la incursión clandestina de Máximo y en una anécdota que no pasa del chiste (meterlo a Félix en la bañadera), y que seguramente se usará para echar a andar el milagro que hará caminar a nuestro querido "efe" para poder amar sin obstáculos a "eme". Ah, y un par de minutos para que el freak de Rosales, en medio de su aluvión de puteadas, nos informe para qué cornos quiere el agua termal. Parece que lo sobrenatural se torna inevitable.

Que así sea. Porque a nosotras, sinceramente, lo que pasa no sólo que todavía no nos alcanza, sino que nos parece que está llegando demasiado tarde. Como diría Máximo, si es necesario, inventemos algo, un cataclismo una inundación, una cruzada solidaria.

Eso, eso. Una cruzada solidaria para comprarle a Javier un boleto de vuelta a Buenos Aires. Que deje el periodismo, que estudie ingeniería y que cuando se haya vuelto un poquito menos pajero y más Santi, vuelva.

16.6.04

Paso a paso, Dalmiro va queriendo.
Cara de goma pero calentón, machito, jodido, retorcido, especulante. Capaz de cualquier cosa.

Paso a paso, Mercedes va volviendo al redil.
Dice amor, se preocupa, sufre y se contorsiona toda, a Javier ni lo registra.

Paso a paso, Javier se hunde en la indignidad.
Ahora suplica que le supliquen.
En cualquier momento sale con el hit "soy tu Manual Kapeluz" (o Santillana, que es lo mismo casi).

Paso a paso, Mabelita y Félix demuestran quiénes son los mejores.
A pesar de la inexplicable y más que traída de los pelos incursión clandestina a la bañera de los Bernal.
Que se besen, que se besen...

Paso a paso, vamos perdiendo control sobre el control remoto.
Suerte que ayer vimos un bloque y pudimos decir todo esto, porque del resto, nada, ni la más remota idea. Y no sólo eso, de acá en más, no podemos garantizar nada de nada. Como está servida la mano, cuando no sea la Libertadores serán los Pistons y si no la Eurocopa y así todo.
¿Por qué tuvieron que esperar tanto para que empezar a ponerse buena?

Estamos en emergencia y más que nunca necesitamos del apoyo de nuestra colaboradoras. No nos dejen solas, plis.

15.6.04

CERRADO POR DUELO

Hoy debiera un día para festejar, para esperanzarse, para volver a creer.
Un día de aquellos debiera ser.

Nosotras, exultantes, diríamos que ahora sí, que la cosa se va poniendo linda, que la historia va queriendo.

Hablaríamos de la pareja de Carmen y Máximo (levemente nabolizados, pero bue, así es el amor), de cómo la cosa se pone interesante ahora que se apilan los tiros, los entuertos y los finaditos. Hablaríamos del regreso al hogar de Mercedes y su "amor, acá no ha pasado nada" (al fin de cuentas sí era calentura y sí era despecho, lejos está la Gran Hermana de ser una yegua).

Hablaríamos, muy bien incluso, de Hilario, que la verdad que ayer se lució leyendo la carta de Dalmiro por la radio. Pero sobre todo, se nos irían las horas hablando del típico enfrentamiento de nabos que desembocó en Dalmiro cagando a palos a Tomasini: "pelotuda y calentona... cómo me la garché... polvo a polvo fui entrando en tu agenda hasta llegar a Casariego". ¡Qué lindos que son los nabos cuando compiten a ver quién la tiene más grande!

Hasta hablaríamos de los despechados, del "mentime y llamame Marta" de Javier, del desgarrador reclamo de Manual Santillana, a punto de arder en calentura acumulada, de las visiones de Cristobalito, por qué no.

Pero no, no vamos a hablar de nada. Hoy estamos de duelo.
Tomasini, te vamos a extrañar. Vos eras el más lindo y el más nabo de todos.

11.6.04

-Che, yegua, tengo un problema
-¿Qué te pasó?
-No vi El Deseo
-Uh, yo tampoco.
-Y, claro, ver El Deseo es nuestro deber, pero el partido es el partido.
-Y sí, es el clásico de clásicos.
-El clásico más clásico de todo el mundo.
-Y sí, es importante, pero convengamos que fue bastante pedorro, ¿no te parece?
-Y sí, pero mirá si pasaba algo justo cuando cambiábamos.
-No, claro, no podés cambiar... ¿pero vos sabés qué pasó? ¿viste algo por lo menos?
-No, che, ni las propagandas
-¡Qué yegua sos! ¿Y ahora qué carajo ponemos en el blog?
-¡Qué sé yo! ¿Chusmeaste en el foro?
-Sí, más o menos, dicen que Carmen le paró el carro al pajero de Javier y el muy nabo fue a llorarle a Mercedes, pero también le pusieron flit.
-¡Muy bien! ¡Javier, no eccccsisitís!! ¿Qué más?
-A verrrr... dicen que hubo una escena buenísima en paralelo con Mabelita consolando a Manual Santillana y Félix haciendo lo propio con el el Flauta.
-¡Qué liiindos que son esos dos, por qué no les darán más letra! Dale, ¿algo más?
-¡¡Parece que Máximo se peleó con Antonieta!!
-¡¡Impresionante!!
-Y también hablan de Tomasini, que parece que es el que anda atrás del quilombo con Funes...
-¿Quién mierda es Funes?
-El abogado, boluda, ¿te acordás?
-Ah, sí, Nahuelito...
-Sí ese, bueno, parece que Tomasini quiere que saquen a Funes del pantano pero en realidad lo sacan al buzo y justo lo ven Carmen y Máximo que no sé cómo se enteraron y están por ahí... qué sé yo, no entiendo muy bien qué mierda pasó, pero parece que se equivocaron de fiambre, pero Carmen escuchó que buscaban a Funes entonces se le prendieron las lamparitas... Bueno, algo así. Igual con esto no podemos hacer un post muy bueno que digamos...
-No te calentés, yegua, dejemos que alguna de nuestras colaboradoras habituales nos cuenten más detalles con la calidad que las caracteriza.
-Bueno, sí, mejor hagamos eso.

10.6.04

NOTICIAS BREVES

LLAMADO A LA SOLIDARIDAD

Se solicita con suma urgencia datos que ayuden a dar con el paradero de LA DIGNIDAD del Señor Javier Curuchet, que se supone perdida en lapso que va desde el choque que protagonizara en la terminal de Retiro con una gata platinada que no ha sido identificada ya que se dio a la fuga y el momento en el que Mercedes, como no podía ser de otra manera, lo pateara para volver con su marido ("quisiera estar más plena para vos (aunque no dejo de apostar a la primera docena)". Quien pueda acercar información de cualquier tipo y factor sobre el particular, deberá dirigirse al susodicho, quien actualmente ha terminado de perder su rumbo en el pueblo El Deseo (que no está en el mapa pero queda al toque, tómese cualquier colectivo que seguro lo deja cerca) y anda por ahí tirado en el pasto murmurando "me equivoqué, no te supe ver, eras vos"

ALERTA A LA CIUDADANÍA

Yeguas Inc. se siente en el deber de dar aviso a los televidentes sobre la existencia de una nueva modalidad del tristemente famoso "Cuento del Tío". Determinadas noche, a eso de las once y cuarto, un descerebrado pasa la placa con los créditos de cierre de El Deseo con el sólo fin de confundir a la legión de seguidores y hacerles creer que se terminó el capítulo cuando todavía falta un bloque más. Estén alertas y si se pierden de algo importante no vayan a decir que no les avisamos.

OTRO LLAMADO A LA SOLIDARIDAD

Se solicitan dadores de alegría para Manual Santillana, a quien la dureza de la vida, las gomas de la cara de Dalmiro y la estampida de ratones galopantes que le cruza la cabeza tienen a mal traer y más caliente que pava al fuego. Excitarse en soledad pensando que tu mejor amiga está con cinco streapers es el último escalón de la decadencia.

EFEMÉRIDES

Conmemoramos hoy el día en que Máximo y Carmen dicen que hicieron por primera vez el amor. Las cientos de decenas de veces anteriores que garcharon en su vida, andá a saber qué carajo piensan ellos que hicieron.

SENTIDOS BUSCADOS

Sentido del oportunismo para Javier, que viene a romperle las pelotas a Carmen justo cuando está bárabaro con Máximo. Resignación para Flauta y Santillana, relegados a eternos segundones, que llegan justo para ver el beso reconciliatorio de Dalmiro y Mercedes (¿alguien realmente se creyó que la mina iba a largar el gallo de los huevos de oro por el pelagatos de Javier?). Sentido común para Gamboa, que se asusta de cualquier pelotudez. Sentido a secas para Antonieta, que lo único que hace además de pucheros es mirar dibujitos.

EL DIÁLOGO DEL DIA

Luis: "Cuando uno inventa palabras para armar una frase, o está a punto de vivir o está a punto de morir. ¿Vos en qué punto estás?"
Máximo: "Yo soy el punto".

PRONOSTICO PARA LO QUE RESTA DE LA SEMANA

Alta probabilidad de chaparrones en todos los frentes de pelea de Dalmiro, aunque lo que más preocupa es el avance de la masa polar proveniente del pantano. Marcado incremento de la humedad Máximo, quien, pese a todo, seguirá brillando para imponerse con intensidad creciente. Temperatura estable entre Félix y Mabelita. Se espera un aumento de la presión de Javier, pero ya se sabe que cuando se trata de Hectopascales, a casi nadie le importa un pito.

9.6.04

LA CARPA DEL AMOR

Mercedes busca alguien que la contenga y encontró a Javier, que le dice mujer porque desespera por volver a sentir que puede confiar en una mujer. Linda pareja de nabos que promete melaza para rato.

Faustina, en cambio, quiere fiesta, despegar del embole del pueblo, sacudirse la frustración por no poder emigrar a Buenos Aires, olvidarse por un rato que la familia que dios le dio es un cotolengo lleno de nabos, entonces se junta con los Hermanitos Macana, y como se da cuenta de que entre los dos no hacen uno como la gente, les propone un directo e indudable Código Patodonald pero viceversa (sería algo así como un Código Patadaisy): juntarse los tres y festejar un poco. Así, nos deleitamos con Costumbrito diciéndole a su hermano "vos cerrás mi círculo, hermanito, me completás". Los tres se buscan, se encuentran, se ríen y se insinúan y prometen ponerle un poco de cotillón a la aburrida vida en El Deseo.

Manual Santillana también quiere alguien que la complete pero por ahora sólo encuentra consuelo en el grabador y en su mamita que la proteje desde el cielo.

Es mentira que Carmen quiere alguien que la proteja. Lo que le pasa a Carmen es que está caliente, porque no nos van a decir que se revuelca oliendo sábanas y almohadas y justo cuando viene a encontrar la herradura se da cuenta de que Máximo es lo que necesita. No, no. Lo que necesita es alguien que no tenga tantas vueltas como el pajero de Javier o el dorata de Simón. Y Máximo, que también está caliente, le viene como anillo al dedo. O viceversa.

Lamentamos desilusionar a todos aquellos que vengan hasta aquí para leer nuestras ingeniosas consideraciones acerca del cierre del capítulo de anoche, con Máximo que aparentemente por fin le va a cumplir a Carmen su cantado deseo "Light my fire".

Pues no, hasta que no comprobemos que no se trata de un sueño, una famtasía, una estampida de ratones imaginarios o una declaración de intenciones; hasta que no lo veamos terminar como dios manda, sin que ninguno de los dos se arrepienta y/o arrugue, sin que llegue Javier (en su triste papel de interruptor de todo lo que empieza a ponerse lindo), o Antonieta, o Flauta, o Simón, o Mercedes, o Cacho Castaña y Mónica Gonzaga; hasta que ese conato de polvo en la carpa y sin sacarse los pantalones no se concrete en algo digno y se desaten las llamas de una buena vez, no vamos a adelantar nada más.

8.6.04

HACEME GIRAR

Como Carmen, queremos un giro, ansiamos un cambio, deseamos volar, y sin embargo nos encontramos, cada vez, dando vueltas alrededor de lo mismo: la manera que encuentran los autores de salir del pantano (paradoja y media) es autocopiarse, emulando a Resistiré. Sí, Cacerola, ponete furiosa, otra vez vamos a hablar de Resistiré.

Cambiar mafia de la sangre por mafia de la soda, mafioso cool Doval por mafioso chacarero de goma Dalmiro, muerto en el freezer por muerto en el ropero, una Rosario Internacional por una Faustina más de cabotaje pero igual de prometedora y, sobre todo, que Máximo empiece a modular en la frecuencia Leonarda-Andrés: "Periodista itinerante asalariado", son indicadores de lo más llamativos.

Lo del cana ya trasciende todo límite. El muertito envuelto para regalo y escondido debajo del oso de peluche es la versión berreta de Paquito Bombón Helado. Digamos, ¿no era muchísimo más fácil tirarlo al pantano, a la ruta, a la mierda que guardarlo en casa, donde para colmo tenés al pichón de vislumbrador de áspides, que escucha voces y ve cosas y es horrible? y encima, como para empezar, ya le mandó un "hay alguien más acá". Y eso que todavía está fresco, porque cuando el olor se torne insoportable quién lo para a la reencarnación de Carito Babe.

Tampoco es novedad que Javier sigue en su patinada infrenable hacia el desastre. "Me pasan cosas con vos", le dice a Mercedes (que también cambió el look, ya no anda pintada como una puerta, ¿vieron?), haciendo más que merecedor de las piñas que después le encaja Máximo. Tan nabo está que en cualquier momento lo desbanca a Simón, y eso que el pibe se esmera y le pone cara de ternero enamorado a Faustina. Es una lucha sin cuartel la de estos chicos por ganar un lugar entre las hortalizas, ser alguien tan famosamente nabo como Manual Santillana y poder hablarle a un cassette y pedirle ayuda a Mamita.

En el ED todo gira, vuelve y se repite. Por eso nosotras nos agarramos de tres promesas y nos preparamos para lo que viene:

1) El circo crece y Bruno se sube al trapecio también.

2) Carmen gusta y Máximo brilla. Los dos están a punto de prenderse fuego. Al menos eso prometen los avances. Desde este humilde púlpito nos adherimos a cualquier campaña que los instale como pareja protagónica excluyente. Se lo merecen.

3) Mabelita enfrenta al pantanoso, a sus miedos y sus zonas oscuras y Félix le regala un muñequito de alambre para que se meta en sus fantasías y la proteja. Y aprovecha para hacerle, con un solo dedo, cariñitos en la mano. Félix y Mabelita son una novela aparte. A tal punto, que la escena en la que ella se confiesa con Javier es la única que rescata al ex-ingeniero pajero del pozo de melaza en el que se hunde sin remedio.

Haceme girar, falta que le pida él también, y empieza el verdadero juego.

4.6.04

LA CUERDA FLOJA

Tan equilibristas como su heroína, varias de situaciones que a diario nos plantea El Deseo parecen transitar, en delicado equilibrio, por la peligrosa línea que separa la innovación creativa del abismo de la ridículez.

La flamante "mafia del agua", por ejemplo. Una organización misteriosa (porque en ED todo, absolutamente TODO tiene que ser uuuhh) liderada por la versión masculina, criolla y sobrealimentada de Elle Driver, el glorioso personaje de Kill Bill: un moderno con cara de chef y parche en el ojo, cuya misión en este mundo es contrabandear AGUA.

No se sostiene.

A menos, claro, que el agua de ED sea extraterrestre-curativa-peligrosa-milagrosa (misteriosa ya es) y eso explique por qué sus habitantes son tan renuentes a usarla para un buen baño. Es nuestro deber prestar atención a los efectos secundarios de la ducha en ED. No nos digan que no es una hipótesis buena: el agua de alguna manera transtorna al que la consume (por eso Mercedes grita ¡me hundí! ¡Me hundí!) y el del parche es Cerebro disfrazado (Dalmiro sería Pinky) y en realidad lo que quiere es traficar con el agua para dominar el mundo.

Sí, ya sabemos, no se sostiene.

Aparte: muchachos, sabemos que ustedes quieren despegar de Resistiré (aunque poco a poco vayan resignando la postura y ya hayan reencarnado a Rosario en Faustina), pero mafioso-mafioso era Doval, este Dalmirito sacado y pelando pistola parece más el operario más bajo de la fuerza de choque de un mafioso...

Otro ejemplo de precario equilibrio es el romance Mercedes-Javier, la nena-vieja y el pajero-neurótico. Ella quiere contención y él le hace escenitas de celos. Después se reconcilian y él le manda un "yo quiero ser tu salida para todo, señora". El tipo primero estaba que se quemaba por Carmen, pero no se quiso arriesgar y ahora, a pesar de que cada dos por tres tiene que bancarse que medio mundo se apriete a la porteña, terminó de consolador de una mujer casada y despechada, qué triste, pibe, qué insostenible. Para colmo de males, se dice que van a ponerle a Romano de competencia, pobre Javier, no gana para disgustos.

A propósito, la estadía en el ED de Carmen, a quien quisieron vender como una yegua pero la disfrazaron de gato, terminó de revelarnos que en realidad era una libre. O mejor dicho, una ratoncita indefensa, que ya dejó atrás su look de porteña patasucia y ahora es una pueblerina patasucia que lloriquea e histeriquea en dosis de peligro. Ese "Máximo. Yo no estoy enamorada de vos" susurrado con voz de Grecia Colmenares en los peores momentos de Topacio fue absolutamente impresentable e insostenible.

Otra impresentable es Manual Santillana, ¡qué personaje ingrato! Enamorada del marido de su amiga, tiene que limitarse a fantasearlo mientras él duerme, y lo mejor que se le ocurre es morderle la cara de goma, dejándonos de paso una duda: su pecado capital ¿es la lujuria o la gula?

Para qué vamos a hablar de Flauta, que con los ojos maquiillados y a las puteadas, se puso a llorar y patear tachos; o de Hilario, en su tristísimo papel de cana que se hace el duro pero anda colgado de las bolas del nabo de Dalmiro. O de Simón, cada vez más pelotudo. O de Antonieta, que ahora sufre y amenaza. Insostenibles todos. El único que más o menos la domina es Máximo, que en la medida que lo dejen hacer lo que sabe, va a crecer y capaz que hasta pone orden.

Pero hay más esperanzas. Pequeñas luces que brillan desde el fondo del elenco, injustamente relegado a rellenar los pocos huecos que les dejan los insostenibles.

Mabelita y Félix, y su charla entre romántica y filosófica ("Eso es lo único seguro. La duda").

Mabelita y sus ilusiones rotas. su pena, su vida vacía desde que descubrió que el hombre lobo es en realidad un jeropa de carne y hueso.

Mabelita sola, queriendo estar en busca de algo, su homenaje a Contra viento y marea, hablándole a la luna, su amiga brillante y silenciosa.

Mabelita y su terror cuando descubre al buzo nahuelito.

Y Faustina, claro. Faustina que virtualmente sopapea al impotente de Pedro, a quien no se le paró de tanto que la quiere. ¿No tenés una metáfora más elevada, nene?, le pregunta ella con impaciencia. Vos sos mi mejor metáfora, le contesta él. Y ella lo abraza, pero lo guiña al bobo de Simón. Grande Faustina, pobre Faustina, queriendo desarrollar su yegualidad entre tanto nabo.

Faustina es una de nuestras grandes esperanzas. Felix y Mabelita también. Pero la mayor de todas es que, en El Deseo, nunca pero nunca va a aparecer Nancy Dupláa diciendo "Lo amo padre, muuuuchiiio lo amo".

3.6.04

Razones de fuerza mayor (Brasil) y menor (Argentina), nos impidieron ver el capítulo de El deseo de ayer.
Hacemos un llamado a la bondad y solidaridad de nuestras queridas yeguas (Bea, Sofi, Cecil, Mariana, Pam, Cacerolo, etc) para que nos cuenten si nos hemos perdido de algo de vital trascendencia.

2.6.04

Y dale alegría, alegría a mi corazón

Ninguna alegría como era de esperar. Mucha acercadita, mucha carita de gatita en celo, mucha olida de camisita, mucho ay, me lastimé la patita, mucho ¿qué hacemos?
Y nada. No hacemos nada y finalmente Máximo se queda sin tocar el bongó y Carmencita permanece virgen, impoluta y más histérica que nunca.
Y hablando de histerias, es digna de destacar la actuación de Faustina que demostró ser una yegua de pura cepa: aquí la histeriqueada es adrede y alevosísima, lindando con lo sádico y con un fin sesudamente elucubrado.
La de Carmen es del tipo patológica. "Nadie me quiere" "Estoy solita" "Necesito mimitos", sumados a evidentes señales de "Estoy caliente"; pero a los bifes jamás. ("Cuando Carmen va, vuelve", profunda reflexión de Javier que desnuda la naturaleza de la pobre criaturita abandonada)
Es que la pobrecita sufrió mucho. No hay más que ver a los aparatos que le tocaron por padres. Los prestados y los posta. Con los cuatro no hacemos uno que valga la pena.
En cuanto a la detestable madre alemana, un detalle curioso: "Tenía miedo de que fueses robada o algo así".
Una verdadera pena no haber explotado el "algo así" sin eufemismos. Así como se intenta, en forma atinada, en algunas oportunidades llamar a las cosas por su nombre, mal no hubiera estado mencionar la apropiación de menores, los niños robados en la dictadura. En este caso, la sutileza pudo más. Mucha transgresión. Podemos decir mierda, carajo, hijo de puta, coger, y mil etcs. Pero de hacer un poquito de memoria de tiempos oscuros, ni hablar.
Ninguna alegría. En El deseo todo es sufrimiento. Los Bernal (padre que "perdió el Norte", madre que encontró la veleta más codiciada del pueblo e hija sub-normal que perdió totalmente la chaveta y para demostrarlo explícitamente se pinta la cara como un travesti de la zona roja); a pesar de ser los únicos que cogen, sufren mucho.
Ninguna alegría. A Mabelita y Félix los siguen ninguneando injustamente y son demasiadas las escenas que representa la insufrible Manual Santillana en su rol de chusma, obsecuente, metida y sufriente enamorada.

Afortunadamente tuvimos la gran idea de hacer zappng y encontrarnos con una perlita de Coraje, el padre valiente:

El padre Juan está en el confesionario esperando a la telefonista del pueblo que tiene muchos pecados para confesar, pero la puerta se abre y Clara Guerrico se le mete y se le tira encima. En ese momento, la telefonista golpea la ventanita y pregunta: "¿Padre, está ahí?". Coraje, tratando de desembarazarse de las apretadas de Clara, le contesta que sí y le pregunta por los pecados. La telefonista le cuenta que está muy alterada porque la renga hermana de Clara ganó el concurso del jabón y que no se lo merece, que ella es más linda y además la otra no puede ni desfilar ni hacer nada; que tiene ganas de matarla o algo peor. La cara de Clara se transforma hasta que no puede reprimir una caracajada. La telefonista le pregunta al padre si se está riendo y éste le contesta que no, que tiene un poco de tos y tose para demostrarlo. Mientras Clara, repuesta, sigue metiéndole mano por acá y por allá, la telefonista le pregunta al padre cual es la penitencia, pero él no puede contestarle porque tiene la boca ocupada con la boca de Clarita, hasta que logra decirle que con dos padrenuestros y un ave maría está bien. La telefonista le dice: "Ah, bueno, macanudo" y se va recontenta. La pareja sigue en lo suyo in crescendo, hasta que una sombra aparece en la ventanita. Los dos miran impávidos, una voz dice: "Padre, soy Ana (la renga reina del jabón)" y ahi termina.

Esto sí que fue una alegría.
Las yeguas estamos pensando muy seriamente, si es que vale la pena perdernos la continuación de esta escena memorable. Así que, por las dudas, les pedimos que pongan atención al capítulo de hoy de El deseo y mañana nos cuentan.

1.6.04

Afiebrados

Ni en la más transnochada historia de Armando Bo, se había podido reunir tanta fiebre como la del capítulo de anoche de El Deseo.
- Tomalo como el impulso de alguien que se afiebró -le dijo Máximo a Naty-, y allí la temperatura corporal fue creciendo y diseminándose por ese pueblito que no figura en los mapas pero que goza de un microclima para-normal que produce efectos afrodisíacos de alta eficacia.
Afiebrada Antonia cuando sale de la Carpa del gordo Flauta apantallándose con las manitas en clara señal de hipertermia uterina (Mejoralito para ella)
Afiebrado Dalmiro intentando justificar lo injustificable: -A veces hay que meter la mano en la mierda y yo la meto, ¡carajo! (Estreptocarbocaftiazol para él)
Afiebrada la gorda de Manual Santillana cuando se entera que hay una tercera en discordia. (Propóleo en altas dosis para ella)
Afiebrado el ex-ingeniero cuando habla por telefóno con Carmencita a.k.a soy muy chiquita para sufrir tanto.
Y la fiebre de Javier merece un aparte porque le produce extraños movimientos espasmódicos, más conocidos como "agachadita" o " me caigo y me levanto", todos ellos acompañados con interpretaciones gestuales dignas de la peor sobreactuación de Richard Burton
¡No podés ser tan pero tan desparejo, Javier! (Lexotanil para él)
Afiebrada Mercedes. Cuando llora, cuando grita, cuando se ríe, cuando aparece en blanco y negro, cuando es en sepia o tecnicolor, cuando era pobre diabla, cuando arenga a la tropa gran hermana. Afiebrada siempre (Antrax para ella)
Afiebrados al extremo la parejita Máximo-Carmen (que cada día nos gusta más) en la sugestiva, impecable y prometedora escena final en el granero. (Champán para ellos)
Con el "Siento campanitas dentro de mi corazón", el musicalizador, que venía en franco retroceso, ganó un montón de puntos.
Esperamos que hoy las medicaciones hagan sus efectos benéficos y por fin, la maltratada audiencia del deseo, reciba una alegría.